lunes 27 de octubre de 2008

El copago, un futuro ineludible

Parece ser que el tema, uno de los tabúes de la Sanidad gubernamental, se planteó en el último Consejo Interterriorial, celebrado en Zaragoza el pasado mes de septiembre. Marina Geli dice que todos los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas quieren el copago , pero que no lo quieren decir en público. Y la verdad es que me lo creo, más aun cuando son varios los sistemas sanitarios autonómicos que están en situación de quiebra técnica. Entre ellos, por supuesto, el de Cataluña; por lo que no es de extrañar que la Consellera de Salut de la Generalitat catalana haya reabierto -una vez más- el vetusto debate del copago.

Personalmente, estoy convencido de que el copago de los servicios sanitarios es un futuro ineludible y que cuanto antes se instaure mejor. Mejor para el Sistema Nacional de Sanidad. Mejor para la calidad asistencial. Y, ante todo, mejor para los usuarios del sistema público de salud.
Y la ocasión, la de la crisis financiera internacional, la pintan calva. ¿Qué mejor momento que éste? Aunque me temo que el Gobierno no está por la labor, empeñado en defender la entelequia de la gratuidad de un sistema sanitario universal. De hecho, ya existe el copago. Por un lado, los usuarios abonamos en términos generales y con la exención de los jubilados, un 40% del precio de los medicamentos. También en algunas comunidades autónomas se paga entre uno y dos céntimos por litro de gasolina, el famoso céntimo sanitario que ahora se columpia sobre el abismo de las arbitrarias decisiones de la Comisión Europea.
Copago es, en este caso, sinónimo de corresponsabilidad. Pero, ¡ojo!, por ambas partes: paciente y administración, o administración y paciente, que tanto da. Si quiere tener un buen sistema sanitario, hay que cuidarlo; lo que no es posible con presupuestos deficitarios, una gestión política - esto no quiere decir que haya que recurrir a la gestión privada, sino a criterios de gestión privada- y una mala utilización de los recursos disponibles por parte del usuario y los propios profesionales de la salud.
Contribuir a la continuidad del sistema
La corresponsabilidad, el copago, supone, por ejemplo, penalizar con una prestación económica a quienes acuden a los servicios de urgencia sin tratarse de una situación de urgencia. Se evitarían así las largas horas de espera para ser atendido. Pero para ello debe haber una contrapartida: que haya servicios de urgencias en los Centros de Salud funcionando las 24 horas de los siete días a la semana que canalicen hacia el hospital los casos realmente urgentes. Sólo así se evitarán las masificaciones de los servicios de urgencia de los hospitales que, hoy por hoy, continúan siendo la vía más eficaz para evitar las listas de espera.
También supondría pagar un canon por consulta. Pero la contrapartida es desburocratizar la consulta del médico de atención primaria -por ejemplo, librándoles de cumplimentar el parte de baja o las recetas de los pacientes crónicos; potenciando la labor de la enfermería, etc.-. Otro tanto debería ocurrir con las consultas de los especialistas y las pruebas diagnósticas.
Pero para que los usuarios acepten el corresponsabilidad del copago deben estar informados de lo que cuesta su asistencia médica, sea del tipo que sea; o, dicho de otro modo, de lo que se ahorra por vivir en un país con un sistema sanitario, público, universal y casi gratuito.
Para mí no es válido el argumento al que se acude habitualmente para rechazar el copago. Con la cuota de la Seguridad Social que pagan todos los trabajadores se adquieren derechos a prestaciones como el paro, la jubilación, la baja remunerada y la asistencia sanitaria. Pero en este último caso debería añadirse la corresponsabilidad en garantizar la continuidad del sistema. El que algo quiere, algo le cuesta, señale el dicho popular, que han asumido desde un inicio las aseguradoras privadas, que cobran por acto médico.
Tanto ganas, tanto pagas
Si en la declaración de la renta cuanto más se gana menos se paga, el copago sanitario debe asumir la tesis contraria, es decir, pagar en función de los ingresos, independientemente de si se es o no jubilado. El sistema debe ser solidario con los que menos tienen y ésta es la única manera de lograrlo. Y la informática ya ha resuelto desde hace tiempo la viabilidad de establecer los controles necesarios, para garantizar que esta corresponsabildad solidaria se lleve a cabo sin perjudicar a los más débiles.
En cualquier caso, antes o después el Gobierno tendrá que apartar el árbol para ver el bosque de los sistemas sanitarios de las Comunidades Autónomas, con sus problemas reales de financiación y estructuración organizativa. Obviamente, es más que probable que haya un rédito político que asumir por la osadía de hacer lo correcto. De hecho, estoy convencido de que es la única razón de que aun no se haya establecido el copago, aun a costa de una clara pérdida de calidad asistencial que perjudica tanto al usuario como a los profesionales de la salud, cada vez más desmotivados. Ahora, la crisis económica ofrece un pretexto magnífico para establecer lo todos saben que antes o después habrá que hacer para garantizar la estabilidad del sistema sanitario. Se supone que hay que legislar en beneficio del ciudadano y la estabilidad social y no para mantener la poltrona. Los políticos deberían aprender que la propia imagen no está reñida con la eficacia y mucho menos con la eficiencia. Muy al contrario, hay un claro rendimiento de coste-beneficio. Pero, ¿sabrán lo que es esto?

martes 7 de octubre de 2008

Nobel de Medicina a la polémica

 El Instituto Karolinska de Estocolmo con la concesión del Nobel de Medicina al descubrimiento del VIH ha resucitado la polémica sobre la autoría del mismo que durante años enfrentó al hoy premiado, Luc Montagnier, y Robert Gallo. Sin embargo, son pocos los que conocen la verdadera historia de cómo el investigador del Instituto Pasteur fue proclamado finalmente como descubridor oficial de este virus que protagonizó una de las páginas más fascinantes de los anales de la investigación biomédica.

 Por razones profesionales, yo he tenido la oportunidad de hablar en distintas ocasiones con ambos investigadores y con algunos otros que participaron en la carrera contra el tiempo que desató en 1981 la aparición en Estados Unidos del entonces llamado cáncer rosa. Sinceramente, todos los datos de que dispongo sobre este tema me llevan a una conclusión: Robert Gallo hizo mucho más por vencer al sida que Luc Montagnier, aunque ésta es otra historia.

 Comenzaré la historia por el final, pues merece la pena constatar las dimensiones políticas alcanzadas por la polémica y el supuesto enfrentamiento entre Gallo y Montagnier. La polémica se zanjó en el despacho oval de la Casa Blanca tras una reunión entre los presidentes Ronald Reagan y Jacques Chirac. En esa reunión se decidió que Luc Montagnier sería reconocido como el descubridor del virus causante del sida y Robert Gallo como el de las pruebas para detectar los anticuerpos del virus en la sangre. También se acordó -y este punto es realmente llamativo- que a partir de ese momento el virus se llamaría Virus de la Inmunodeficiencia Humana o, lo que es lo mismo, VIH. Fieles a sus tradiciones, Francia se quedó con la gloria y Estados Unidos con los rendimientos multimillonarios de la patente del test de seropositividad.

 Y ¿qué pinta Françoise Barré-Sinoussi, la otra beneficiaria del Nobel de Medicina, en esta historia? Pues que, aceptando que el VIH se identificó en los laboratorios del Instituto Pasteur, fue la verdadera autora del descubrimiento, siendo Luc Montagnier su jefe y, como consecuencia, beneficiario directo de su trabajo.

 Un rosario de perlas para la historia

En honor a la verdad, hay que señalar que fue Gallo quien lanzó la primera hipótesis de que el agente infeccioso podría ser un retrovirus, ya que afecta a la función de las células T, un hecho muy relacionado con sus investigaciones sobre los retrovirus de la familia HTLV. Incluso señaló hacia la transcriptasa inversa -la diana terapéutica de los primeros antirretrovirales (AZT, ddI y d4T)- como punto de referencia necesario. De hecho, en febrero de 1983, se celebró en Banbury (Estados Unidos) el primer encuentro de un nutrido grupo de científicos para analizar lo que hasta entonces se conocía sobre esta nueva enfermedad infecciosa. Y es ahí donde por primera vez Max Essex, de la Escuela de Salud Pública de Havard, y Gallo, que entonces trabajaba en el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (INH), expusieron su hipótesis de que la posible causa de la enfermedad podría ser un retrovirus, si bien hubo teorías para todos los gustos.

 A comienzos de 1984, Robert Gallo ya tenía preparados cinco artículos sobre el tema, cuatro de los cuales se iban a publicar en Science y el otro en The Lancet. Un desliz suyo con un periodista británico en la ciudad italiana de Cremona estuvo a punto de dar al traste con todo, pues éste publicó un artículo sobre el tema en New Scientist. En cualquier caso, se había previsto celebrar en junio  de ese año una rueda de prensa conjunta con Montagnier y Chermann, del Instituto Pasteur. Sin embargo, la ministra de Sanidad de Estados Unidos, Margaret  Heckler, forzó a Gallo a comparecer en una rueda de prensa el 23 de abril para anunciar que se conocía la causa del sida. Pero ese mismo día el periódico The New York Times, publicaba un artículo de un antiguo miembro del CDC, Larry Altman, en el que se anunciaba que el Instituto Pasteur había encontrado la causa del sida. La polémica estaba servida.

 Ahora, el Instituto Karolinska ha revivido aquel episodio excluyendo a Robert Gallo del galardón y, quizás para diluir la vertiente política de la concesión del Nobel a Montagnier, añadiendo a Harald zur Hausen por el descubrimiento del papilomavirus humano, causante del cáncer de cuello de útero. No han andado muy finos, la verdad.

martes 16 de septiembre de 2008

Regreso del exilio social

Un ataque de agorafobia ha bloqueado mi capacidad de expresión desde que la selección española "conquistara" la Copa de Europa. Durante este tiempo me he limitado ha observar desde mi atalaya intelectual -no sin cierta apática desesperanza- lo que ocurría más allá de mi aislamiento sensorial, viendo cómo la desaceleración se acelera y casi alcanza a la recesión, a la que los estadounidenses ya han acogido en su seno.
No voy a entrar en este debate por estéril que resulta ante la evidencia de lo que se vive en la calle, en el día a día de los ciudadanos de a pie. Pero en mi agorafóbica exclusión social de este verano una vez más he constatado -nunca lo he entendido y ahora menos que nunca- que todo un país se atrinchere en la inactividad cuando llega el mes de agosto. Claro que en estas circunstancias no les viene mal a las empresas reducir temporalmente su productividad. Muy al contrario de lo que sería deseable para el Gobierno y las instituciones públicas, que cierran inexorablemente sus puertas a los ciudadanos, a unas rebajas comerciales tan agostadas como los campos de Castilla a los que cantaba Machado y con el brusco despertar causado por la tormenta de verano del accidente del avión de Spanair.
El consumo baja, el Gobierno hace el agosto con los precios de la gasolina -que sestean bajo la sombra de un calendario desfasado-, el paro se encamina a las cumbre de los Picos de Europa, el IPC se propone escalar los 14 ochomiles del planeta y el PIB se pone colorado ante la pasividad de sus tutores. Mientras, los epañolitos huyen de la realidad. Unos hacia la playa, otros al monte o al extrajero y, los que tienen la "fortuna" de no poder moverse, engullidos por la pantalla olímpica a la pekinesa.
Y yo, con España parada, no me he bajado. Ahora me quiero bajar en marcha.

lunes 30 de junio de 2008

Alemania-España en Oxford

No me puedo sustraer a la marea de euforia que ha desatado la victoria de la selección española en la Eurocopa, entre otras razones, por que, por una vez, ganó el mejor equipo del torneo. Pero nunca me dejarán de sorprender las actitudes de exacerbación tribal que generan las competiciones deportivas. 
Ayer viví dos partidos diferentes: el que se jugaba en Viena y el que se "disputaba" en casa de mi hermana, en Oxford. Casada con Dietrich, un alemán, y con sus suegros en casa, Raquel se encontró sola en territorio "enemigo". Los preliminares fueron un ejercicio de diplomacia por ambas partes. Los alemanes, como para justificar la esperada victoria de su combinado, comentaban que había que reconocer que la selección española era la que mejor había jugado a lo largo de todo el torneo. Pero ... "es evidente que ganará Alemania". 
Seguí ese desencuentro a través del móvil, por los sms de mi hermana: "¿podemos?", "lo veo un poco negro", ..., "goooool", "ahora los niños van con España", "aquí no se puede decir ni mu"... En el descanso llamamos por teléfono. Lo coge mi cuñado: ¿Qué tal, Didi?". Exabrupto: "Mal..." e inmediatamente le pasa el teléfono a mi hermana: "Acabamos de acostar a los niños ... Me acabo de quedar sola". Luego, en el segundo tiempo, más sms: "uffff", "perdonamos demasiado", "esto se endurece", "¿cuándo acaba?" ... "por fin". Después, silencio administrativo por ejercicio diplomático ... Euforia contenida ... hasta la mañana siguiente en la Universidad de Birmingham, donde dirige el departamento de Literatura Española: los británicos, que no llegaron al torneo, iban mayoritariamente con la roja.
En Madrid se desató la locura del fanatismo patrio. Imposible dormir por las bocinas acompasadas de los coches que circulan por la Avenida de la Ilustración, o los petardos que otros hacen estallar bajo mi ventana. A las tres de la madrugada ya he perdido el hilo del sueño: el rítmico y machacón sonido de los aspersores del edificio del IMSERSO durante dos horas lo hacen imposible. Me dan las cinco y vuelvo a intentarlo, pero el calor y los trinos de los pájaros que se despiertan con los preliminares del amanecer ya lo hacen imposible. Renuncio, busco a Buika, la perra que hemos adoptado hace dos meses y me voy al parque con ella. ¡Por fin la tranquilidad!
Pero sigo sin entender estas exhibiciones de tribalismo desmedido ... Debo ser un bicho raro.

viernes 13 de junio de 2008

Zapatero da continuidad a la diáspora de médicos

Cara de Jocker ha puesto Zapatero al anunciar que se va a acelerar el proceso de homologación de títulos de médicos extranjeros para cubrir el déficit de estos profesionales de la Medicina que hay en España. Ya hace quince días, la Consejera de Sanidad de Cataluña, Marina Geli, había hecho sonar la sirena de alarma al anunciar que su Comunidad Autónoma necesita con urgencia más médicos, ya no sólo para cubrir el creciente número de vacantes que hay en el Sistema Catalán de Salud, sino especialmente para cubrir las suplencias de las vacaciones de verano. Y ofrecía una solución: importarlos de América Latina, incluso si aun no han convalidado su título en España y ... faltaría más ... si no hablan catalán -lo que, por cierto, lesiona la ley de normalización del Catalán aprobada hace años por la Generalitat. 
La falta de médicos no es circunstancial. Muy al contrario, llevamos ya casi diez años sometidos a una continua evasión de estos profesionales -también enfermeras a otros países de la Unión Europea. Ya me referí a este problema en mi post del 18 de abril, pero trataré de ser aun más claro: España se lo merece; y Cataluña más. Sólo hay una razón para este déficit que ahora sí preocupa al Gobierno: se les paga mal; mejor dicho, muy mal. 
Y la solución de Zapatero da continuidad al problema, pues traer a médicos hispanoamericanos no quiere decir otra cosa que se les va a seguir pagando mal y que no hay intención de recuperar a los españoles con las mismas armas utilizadas por los países que se los han llevado: mejor salario, mejores condiciones laborales y más oportunidades para desarrollar su carrera profesional. Se les forma en el sistema MIR -uno de los más reconocidos internacionalmente- y se les deja ir sin obtener el retorno de la inversión y sustituyéndoles por otros menos preparados. Si esto tiene sentido, ¡que me cuelguen!

miércoles 11 de junio de 2008

María Jesús Montero niega al mayor

María Jesús Montero, la joven e inexperta consejera de Salud de la Junta de Andalucía niega a los mayores la asistencia médica especializada. Amparándose en que los médicos de familia y los servicios de Medicina Interna están bien preparados para ello, se lanza al ruedo mediático y político para afirmar que no hacen falta geriatras para atender a los ancianos andaluces como mandan los cánones y la Organización Mundial de la Salud. ¡Toma puchero, Montero!
Sólo la ignorancia sustenta esta inexplicable incompetencia, lo que es muy grave en el caso de una Consejera y sus asesores. Ignora, por ejemplo, que la asistencia geriátrica especializada ahorra dinero a la sanidad pública: se producen menos ingresos y reingresos, se reduce a la mitad la estancia media, se mejora la recuperación de los pacientes, disminuye el gasto farmacéutico y, lo que es más importante, aumenta la supervivencia. ¡Suprema ignorancia!.
¡Estratosférica ignorancia! Por que, lo peor de todo, es que la demostración de este hecho constatado ya en todos los países desarrollados la tiene en casa. Por ejemplo, en el Hospital Carlos Haya de Málaga, bajo el anonimato político del Servicio de Medicina Interna, funciona un grupo de geriatras de los más numerosos que hay en España. También en el Torrecárdenas de Almería hay un geriatra en el servicio de Medicina Interna. Todos ellos han demostrado la rentabilidad de la asistencia geriátrica en sus hospitales. Que la Consejera mire sus cifras y estudie el antes y el después. Entonces a lo mejor se entera de lo que es la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) y la Investigación de Resultados de Salud (IRS), dos aspectos cada vez más importantes en el ámbito de la gestión y sanitaria y la calidad asistencial, por lo que sorprende su aparcamiento en el caso de Andalucía, cuyo sistema sanitario afronta un creciente endeudamiento.
Más grave aún es que la señora Montero y sus asesores parecen no haber leído el nuevo Estatuto de Autonomía, en el que se menciona de forma específica el derecho de los andaluces a recibir una asistencia geriátrica especializada. Tampoco deben leerse los informes del Defensor del Pueblo de ésa su Comunidad, en uno de los cuales se recomienda al Gobierno andaluz incrementar las unidades hospitalarias de Geriatría (haberlas, haylas, como las meigas, pero no se las llama de ninguna manera y por tanto no se las reconoce) y se valore la necesidad de crear un servicio de Geriatría de referencia en Andalucía.
Y hay más. Los geriatras titulados que ejercen su labor asistencial en esos servicios de Geriatría clandestinos ven pisoteados sus derechos laborales, puesto que no se les reconoce su titulación y cobran del orden de 800 euros menos que sus homólogos internistas. Y mientras, más de 1,2 millones de andaluces mayores de 65 años, de los que 250.000 tienen más de 80 años, en manos de médicos de familia e internistas, que sin menosprecio a su profesionalidad y preparación, carecen de la formación necesaria para desarrollar una asistencia médica adecuada a la fisiopatología de los mayores, que en el caso de la Atención Primaria, acaparan prácticamente el 50% de las consultas. ¡No es de extrañar que Andalucía sea una de las Comunidades Autónomas en las que hay menos centenarios!
Y, ya por ignorar, ignora hasta el refranero español, en el que señala que de sabios es rectificar. Pero la soberbia puede sobre la ignorancia y María Jesús Montero no se apea del burro. Muy al contrario, se lía la manta a la cabeza y se echa al monte.

jueves 22 de mayo de 2008

Cambio de rumbo en el PP ... y en el PSOE ... y en el PNV ... y en CIU ...

Hace varios días que empecé a escribir este post y los acontecimientos se suceden tan rápido que lo escrito se pierde en el frenesí de la actualidad. Es por esta razón que he decidido utilizar el recurso de los apuntes en un diario antes que reescribir el borrador una vez tras otra. El tiempo es demasiado valioso como para ocuparlo en volver atrás día tras día. No obstante, adelanto algunos titulares que son consecuencia directa de lo que está ocurriendo:
  • A Esperanza Aguirre ya sólo le queda una salida: concretar su órdago a la grande y presentar su candidatura a la presidencia del PP. Eso o tragar con la renovación laica y no fundamentalista emprendida por Mariano Rajoy.
  • Ruiz Gallardón o González Pons. Uno de los dos será el próximo secretario general del PP si Mariano Rajoy mantiene la presidencia tras el congreso extraordinario
  • Zapatero y Rajoy han pactado una legislatura de moderación y acuerdos.
  • El pacto de Toledo ha muerto: todos los partidos, incluido el PNV, se integran en un acuerdo de colaboración y apoyo al Gobierno en la lucha contra ETA.
  • La financiación de las Comunidades Autónomas se transforma en una partida de póquer en la que nadie resultará ganador. La redacción de los nuevos estatutos, en los que todas las CCAA piden la equiparación con las históricas va a poner al Gobierno en un verdadero atolladero, más allá de la financiación, con o sin solidaridad. ¿Caminamos hacia un estado Federal?
Inicios de Mayo
La sombra de Aznar era demasiado alargada. Se lo dije a Mamen Gurruchaga en el transcurso de un acto celebrado en el Colegio de Médicos de Madrid, al tiempo que le advertía sobre las muchas sorpresas que se producirían antes del congreso del extraordinario. Pensaba, y a la vista de los hechos ahora me reafirmo en ello, que tras la no derrota electoral Rajoy ha realizado su análisis personal y parece haber decidido largar el lastre del aznarismo. Mamen no rebatió mis argumentos, pero me señaló que la gente del PP con la que había hablado afirmaba que eso no era así. Sin embargo, doña Esperanza ya había soltado sus globos sonda para pulsar sus posibilidades ante el ya próximo congreso. Sus ambiciones políticas son de todos conocidas, pero faltaba ver cuándo intentaría iniciar el salto definitivo al poder. Su actitud, sin embargo, anunciaba algo más importante: Rajoy había decidido un cambio de rumbo político para su partido.
Dos días después, Zaplana anunció su espantada y pasaron pocas horas antes de que Acebes hiciese lo propio. Finalmente, María San Gil, el icono vasco del PP, se desmarca de la ponencia política del congreso y desata la alarma entre los militantes. También en Cataluña se anuncia un movido congreso con tres probables candidaturas a la presidencia. Mientras, Gallardón callaba y don Manuel habla por él sin casi mentarlo con un ataque frontal a la pizpireta doña Esperanza.
Otra pista importante sobre lo que ha de llegar en junio: El Mundo de Pedro J. impulsa una campaña para lograr la dimisión de Rajoy o la aparición de una segunda candidatura, mientras el Grupo Prisa deja de atacar al líder popular y en ocasiones incluso le arropa con su potencial editorial. Mediapro, sin embargo, reafirma su asociación con el PSOE-Gobierno.

Lunes, 19 de mayo
Con este escenario ya definido, el lunes se rompió definitivamente la baraja: Aznar habló; Gallardón también; y el PP vasco decidió celebrar un congreso dividido entre partidarios y detractores de María San Gil. El ex-presidente se despachó aludiendo a la confianza y a la necesidad de mantener los principios políticos. Gallardón, en el último mes fiel y silencioso acompañante de Rajoy, habló de la necesidad de volver al centro ... y, matizó: de Aznar. Luego, una reunión de la ejecutiva del PP vasco define la divergencia en el seno del partido: menos de la mitad de los presentes deciden que en julio habrá congreso. Finalmente, el 21 de mayo María San Gil anuncia que se retira definitivamente tras mantener una parece que tensa reunión con Rajoy.

La larga cambiada de Rajoy
No me cabe la menor duda de que Mariano Rajoy ha decidido sacudirse la alargada sombra de Aznar que llevó al PP en la anterior legislatura a un fundamentalismo anacrónico y desproporcionado. El actual presidente del PP no tiene la imagen adecuada del presidenciable -claro que Aznar tampoco la tenía-, pero no es tonto. La polémica pre-electoral en torno a Gallardón y las sucesivas salidas de tono de Esperancita han influido claramente en su decisión de hacer que el barco del PP realice un claro viraje hacia, como dice Fraga, el centro reformista y va a aupar al alcalde de Madrid hasta la ejecutiva del partido. Hay un dato que apoya la iniciativa de Rajoy: en las últimas elecciones autonómicas y municipales, Gallardón ganó a Esperanza con una diferencia de votos más que considerable. Todo cuadra: el PP se desmarca del fundamentalismo moral y antigubernamental de la anterior legislatura. Falta por ver si la osadía de Rajoy llega hasta el punto de nominar a Gallardón para la Secretaría General del partido en el próximo Congreso. No me sorprendería nada, aunque González Pons también está bien colocado para el cargo.
Hay, no obstante, otra razón de la que nadie habla para que Rajoy haya tomado estas determinaciones. La aparición de Rosa Díez en el panorama político con su nuevo partido político (UDP) amenaza con ocupar ese centro reformista y provocar una clara migración en las filas del PP si se mantiene la línea dura de la anterior legislatura. Si no ocupa el centro ahora, el PP podría desaparecer en un par de legislaturas. Hay prisa, pues; que dirían los vascos. ¿Alguien recuerda el proyecto reformista capitaneado por Roca en los 90? Entonces apareció Aznar, catapultado por Fraga. Don Manuel, pese a su edad, sigue ejerciendo ...

EL PSOE modera su discurso
Pero el partido en el Gobierno también ha practicado un leve viraje hacia la moderación. El nombramiento de Alonso como portavoz del partido en el Congreso ha hecho posible, por fin, que los exabruptos demagógicos de Pepiño Blanco queden en la trastienda y que su lengua viperina quede definitivamente a las órdenes del partido y no a su libre despropósito. Esto, entre otras cosas, significa que el Gobierno ya no ejercerá de oposición de la oposición, como en la anterior legislatura.
Zapatero ha decidido gobernar sin alianzas previas, pero sí con acuerdos puntuales, como sucedió el lunes en el Congreso en relación al caso Taguas -el asesor del presidente que se va a presidir la patronal inmobiliaria-. Un problema que pudo eludir gracias a CIU, en una especie de ensayo de lo que podría ser el próximo pacto gubernamental en Cataluña.
Por otra parte, el resurgir de ETA con los nuevos atentados y asesinatos ha resucitado la pauta de la unión entre partidos, aunque es curioso que nadie hable del Pacto de Toledo -tampoco el PP-, ahora que el PNV ha decidido no sólo condenar los atentados sino rendir homenaje institucional a las víctimas en la propia lehendakaritza. Esta vez no hay disensiones, como se ha demostrado ante la detención de los altos mandos de ETA en Burdeos.

¿Y los nacionalistas?
Pese a que Ibarreche continúa erre que erre, aunque con menor convicción que nunca, con el plan de convocar su "consulta popular" para conocer la voluntad de los vascos sobre su vocación independentista, lo cierto es que también se aprecian síntomas de ablandamiento de la intransigencia. Aunque en la práctica el bipartito sigue funcionando más o menos, lo cierto es que se ha roto. Se ha agrandado claramente la separación entre PNV y EA y el primero ha iniciado maniobras de acercamiento al PSOE e incluso al PP. Ya ondea permanentemente la bandera española en el Ayuntamiento de San Sebastián. Que Elorza transija en este punto da entendimiento a la actitud de María San Gil para con su propio partido.
Mientras, en Cataluña, el desplome de ERC en la bolsa electoral está propiciando una clara toma de posiciones por parte de los partidos. CIU se ha apresurado a reafirmar su voluntad independentista para atraer los votos perdidos por los republicanos catalanes, aunque esto puede llegar a provocar que los dos partidos que configuran la coalición de los empresarios catalanes acaben yendo cada uno por su lado. Montilla, por su parte, hace verdaderos esfuerzos para actuar desde la Generalitat, y no desde el PSC, para mantener la ilusión de una actitud catalanista. Finalmente, el PP decidirá en su próximo congreso si retoma la línea moderada y conciliadora de Piqué, ahora que contará con el apoyo de la ejecutiva nacional. Es ésta la única vía por la que puede recuperar un poco de espacio político.
¿Y en Galicia? Desde que el PSOE llegó al Gobierno de esta Comunidad Autónoma, el BNGA parece haber desaparecido del mapa, fagocitado por el primero en su pacto post-electoral. Sólo queda por ver si Nuñez Feijó es capaz de lograr la remontada del PP.

Miércoles, 22 de mayo
Con María San Gil dimitida y González Pons y Gallardón nominados por Rajoy con el beneplácito de don Manuel Fraga, se abre el viaje hacia el centro reformista del PP, aunque éste podría ser abortado en el próximo Congreso extraordinario. Depende de la actitud que adopten aquéllos a los que estos días los medios de comunicación denominan "los duros". A Esperanza Aguirre sólo le queda una opción: o callar, o presentar su candidatura en el congreso, lo que se torna difícil ante la falta de tiempo y el número de compromisarios cuyo apoyo debería obtener para lograrlo. Pero, ¿qué hará la presidenta de la Comunidad de Madrid si no decide agachar cabeza y resignarse? ¿Dimitir? ¿Acabar su mandato y no presentarse nuevamente a las autonómicas?
En cualquier caso, la teoría del caos dice que las crisis son buenas siempre, que el desorden genera orden y que el orden lleva al colapso. Algunos miembros destacados del PP debería repasar los conceptos físicos de entropía y negentropía aplicados, con la teoría de sistemas, a la biología social. Otros lo han comprendido y han cedido el paso.

En clave de financiación
En paralelo a la crisis del PP se está desarrollando también la crisis de la financiación de las autonomías con el telón de fondo de los nuevos estatutos pendientes y el concepto de solidaridad económica. De momento el PSOE va a pactar consigo mismo -las autonomías que gobierna- la estrategia a seguir, pues hay enfrentamientos claros ante la actitud de Montilla de revisar "la financiación solidaria". Luego vendrá el Consejo Interterritorial. Pero lo que sí está claro es que la renovación de estatutos deja clara la voluntad de la mayoría de acabar con los privilegios de las mal llamadas Comunidades históricas. Todos quieren equipararse a las más favorecidas, mientras éstas reclaman más competencias, más dinero y, sobre todo, la gestión del IRPF.
Un debate éste que va para largo, incluso más allá de la actual legislatura. Antes ha de llegar la tan anunciada como demorada reforma del Senado. Y luego el "ya veremos". Pero hay una inquietud que empieza a asomarse a los mentideros políticos: ¿vamos hacia una concepción de las Autonomías como Estado Federal? El tiempo lo dirá.